quehacer, trabajo y vida

 

En nuestro campamento en el bosque, alternamos las actividades ligadas al cultivo del hongo shiitake con otras que tienen que ver con el mantenimiento y cuidado del lugar, así como con el aprovechamiento de todo lo que el bosque nos ofrece.

 

Las tareas pueden ser de lo más variado: recolectar frutos como castañas, nueces, avellanas, moras, grosellas, también setas silvestres o savia de abedul… recoger leña para el invierno, preparar cajas nido o comederos para los pájaros, plantar árboles frutales, preparar injertos, cuidar el jardín de flores y plantas aromáticas, desbrozar zarzas, arreglar los caminos, construir alguna cabaña, preparar un pequeño puente en el río… Actividades que nos permiten tener la sensación de que vida, trabajo y quehaceres se entremezclan a diario.

 

Tratamos de que los materiales que empleamos para las nuevas construcciones sean obtenidos del propio lugar. Así, para construir el último invernadero hemos empleado madera de castaño del propio bosque para la estructura y varas de bambú de una finca cercana para la cubierta. O una mezcla de barro y paja para preparar los muros de una caseta para guardar un pequeño generador. Mas tiempo de preparación, pero pensamos que de esta manera todo tiene mucho más sentido.

 

Nuestra guarida trata ser un lugar abierto a las demás, por lo que son frecuentes las visitas de amigas, familia o personas interesadas en conocer el proyecto. No es raro que si están un poco motivadas se pongan a echar una mano con las distintas tareas, no hay prisa, y en buena compañía se lleva mucho mejor. También aparecen de vez en cuando peques que rápidamente ocupan la casita del árbol, o convierten la piscina para sumergir troncos en un estanque para la cría de renacuajos.

 

Y qué decir de una bonita pérgola circular construida de madera en medio del bosque?

Pues que es un lugar estupendo para organizar picnics, merendolas y actividades festivas y musicales de lo más variado, sin duda… y es que no debemos olvidar la célebre frase de la feminista Emma Goldman, “si no se puede bailar, no es mi revolución”.